La escena del rock en Mazatlán

Un vistazo al estado de las bandas y música de rock en el puerto

El camino de la cruz: estación por estación

Una crónica detallada sobre el viacrucis, celebrado en Catedral esta Semana Santa

Before Sunrise / Before Sunset / Before Midnight

Análisis a profundidad de la aclamada trilogía romántica del director Richard Linklater

La Ruta Vegana y la cultura del veganismo en Mazatlán

Una reseña del restaurante "La Ruta Vegana" que explora lo que significa ser vegano en Mazatlán

Descubriendo (y re-descubriendo) a Cri-Crí

Una tarde de diversión y canciones celebrando la vida y obra de Francisco Gabilondo Soler

Friday, April 24, 2015

ARTÍCULO: Iván Trejo y su Espejo de doble filo

Moisés Vega e Ivan Trejo.
La presentación de la antología de poemas Espejo de doble filo ocurrió durante la tarde del cuarto día de eventos de la Felimaz 2015. El acto se estructuró como una discusión entre el poeta local Moisés Vega, quien fungió como moderador, y el poeta y editor de la compilación presentada, Iván Trejo. Con ambos hombres sentados en el escenario frente a su audiencia, la conversación comenzó a fluir.
El libro, subtitulado como una antología binacional de poesía sobre la violencia, sirve como una colección de poesía que trata con la cruda realidad de la violencia desde la perspectiva de dos naciones que la conocen bien: México y Colombia. A través de la obra de poetas jóvenes y veteranos de ambos países, se ilustran las dinámicas sociales como causas de la violencia que trae consigo el crimen organizado, a la vez que exploran otros tipos de violencia comunes derivadas de grietas sociales que los gobiernos de ambos países han sido incapaces de arreglar.
La dinámica creada por la interacción de ambos poetas en el escenario resultó agradable. Vega, en un estilo más casual, sacaba temas y soltaba cuestionamientos, los cuales Trejo, el más serio y sobrio del par, se dedicaba a responder, muchas veces compartiendo relatos o comentarios llenos de sabiduría que cautivaban la atención de los presentes. Entre los temas tratados estuvieron las diferencias entre las historias de violencia de México y Colombia, las figuras mesiánicascreadas por el narcotráfico, el carácter no comercial de la poesía, la renuencia por parte de escritores de generaciones pasadas de ser relacionados con la narco-literaturay su objetivo de recopilar poemas que capturasen la realidad pero sin caer en el mal gusto o la vulgaridad.

Cuando la conversación dio paso a la lectura de algunos de los poemas a cargo de ambos hombres, Trejo se mostró un poco sorprendido por los aplausos que las obras, de naturaleza violenta explícita, recibían por parte del público. Qué horrible aplaudir a estos poemas, dijo el escritor, medio bromeando. Pero la verdad es que, Sr. Trejo, lo horrible es vivir la realidad donde fueron concebidas esas obras. Estos poemas (o narco-poemas, como son llamados por algunos) son tan sólo una respuesta artística ante tan barbáricos actos y, para algunos, la única manera en que pueden hacer escuchar su voz en una sociedad que busca acallarlos. Eso es, sin duda alguna, algo que merece aplausos.

Wednesday, April 22, 2015

REPORTAJE: La escena del rock en Mazatlán

El distorsionado sonido de las guitarras eléctricas guía la melodía, a la vez que el sonido del bajo va marcando el ritmo. Las paredes vibran al son de las estruendosas percusiones de la batería mientras que la voz gritada del vocalista se esfuerza por no ser enterrada debajo de la mezcla de sonidos que llenan la atmósfera. La canción continúa con los músicos creando una conexión, tanto entre ellos mismos como con su audiencia, y prosiguen hasta llegar a un épico clímax de sonido. Seguro, estarán tocando en un pequeño bar frente a un grupo de jóvenes alcoholizados, pero en ese momento son rockstars.

Esa es la escena típica de una tocada de rock en Mazatlán. Los jóvenes se suben al escenario sin nada más que sus instrumentos, sueños y ambiciones. Nos pagan con cerveza, comenta el guitarrista de una banda. Este es el tipo de sacrificio, de paciencia, que se necesita para dedicarse al rock en Mazatlán. Como una flor creciendo en el desierto, la escena del rock en el puerto se desarrolla en clima poco favorable.
No es un secreto que la música predominante en la región es la banda sinaloense en todos sus estilos. El dominio por parte de estos géneros musicales locales muchas veces causa un rezago en otro tipo de expresiones artísticas. En este sentido, el rock mazatleco continúa siendo una expresión de rebelión y lucha contra lo establecido; se trata de un nicho de personas con instrumentos eléctricos y algo que decir. Y tienen una audiencia.
Pero a pesar de la creciente popularidad de estos géneros entre la población joven, la escena se esfuerza por sobrevivir. La escena, ese intangible pero tan importante ambiente creativo y artístico que encapsula todas las expresiones de una determinada subcultura, es algo con lo que el rock mazatleco ha batallado en tiempos recientes. Para empezar, Mazatlán no es un lugar en donde haya mucha escena, así que esta es una desventaja, comenta Ernesto Camacho, músico y guitarrista de la banda local El Cuadrante Morado. El joven hace énfasis en el hecho de que en el puerto no hay facilidades para las bandas independientes que intentan darse a conocer. Tienes que tener presente que nada te va a caer del cielo, si quieres algo tienes que batallarle y conseguirlo, y si te gusta lo que haces ya es punto a tu favor.
Es precisamente esa pasión por la música lo que mueve a los jóvenes músicos, y lo que saca adelante la escena, a pesar de todo. Eso es lo que los motiva para aprender a tocar un instrumento -muchas veces por sí mismos, sin educación musical formal- y empaparse en los sonidos que servirán como influencias al momento de crear su propia música. Al escuchar una banda local es posible identificar aquellos sonidos de épocas pasadas que los músicos locales quieren tratar de hacer suyos; hay noise, hay blues, hay punk, hay hardcore, hay garage y surf rock.
Entonces hay música, hay audiencia y hay pasión. ¿Qué es lo que detiene a la escena del rock para convertirse en una verdadera fuerza mayor en la música del puerto? Creo que hay varios problemas: entre las mismas bandas y seguidores se tiran con todo, lo ven como competencia y esto crea un ambiente negativo que no nos deja crecer, dice Camacho, citando a los conflictos internos dentro de la escena como un obstáculo esencial en su desarrollo. Hay muchas divisiones, el ego de algunos es demasiado alto y ni siquiera han salido de Mazatlán a tocar. Y pues hay personas que sólo se dedican a criticar y no hacer nada, pero no hay que prestarles mucha atención.
Una preocupación constante es la de dónde tocar. Bares y clubes son los clásicos, pero muchas veces no se prestan para este tipo de eventos. La organización falla y muchas veces citan los dueños que esto no les deja nada y no valen la pena los problemas que conlleva. Debido a la falta de apoyo, a veces hay tocadas en otros establecimientos o incluso en casas particulares, pero esto trae consigo otros riegos; con eventos aislados ocurriendo en sitios poco conocidos, la escena puede resultar fracturada, en vez de unificarse.

A pesar del precario estado actual del rock mazatleco, existen bandas independientes originarias del puerto que, a través de trabajo duro y promoción constante, están dejando su huella en la escena y en el gusto de las personas. Atroz Destrucción, Haiku, Infecto, Pisando al Patrón, Grindgrena, El Cuadrante Morado, Mientras Tanto; son tan sólo algunos de los nombres que le resultan familiares a cualquier persona con interés en este estilo de música que asista con cierta regularidad a las tocadas que se dan en el puerto.
El caso de El Cuadrante Morado resulta indicativo de la lucha de muchas de estas bandas. Ernesto Camacho tiene ambiciones para su banda que van más allá de lo que Mazatlán puede ofrecerle. Estamos por grabar un LP que tendrá de 8 a 10 canciones. Al mismo tiempo, se da cuenta de la realidad. Sí está algo complicado para bandas que tienen muchas ganas de grabar pero no hay suficiente dinero. Aunque también no siempre necesitas de algo tan lujoso para hacer buena música. Prueba de la efectividad de esta ideología DIY tan prevalente en el puerto es el reciente lanzamiento del EP Room 511, creado por Camacho en su proyecto de solista denominado Tv Eye. Fue casero y todo fue grabado con un micro, dice el músico sobre su primitivo sistema de grabación. Igualmente, se muestra esperanzado por lo que él ve como una de las mejores épocas en lo que respecta a hacer llegar su arte a otras personas. Para distribuir, Internet ofrece muchas plataformas, como Bandcamp, Soundcloud, Youtube, incluso Facebook, etc. Estas te ayudan a difundir tu música y promover eventos.

Y pues en lo que Cuadrante se mete al estudio de grabación, hay otra banda que está a punto de tocar en un bar, o tal vez en un show casero, por primera vez. No saben que les depara el destino, ni cuál será su lugar en la escena. Tampoco si esto de la música va a funcionar. Pero en el momento en que la primera canción comienza a sonar, esas dudas empiezan a desaparecer. Son rockstars, maldición. Son rockstars.

RESEÑA: La Ruta Vegana y la cultura del veganismo en Mazatlán

Cuando uno piensa en comida mexicana, y particularmente en los mariscos de la cocina mazatleca, vienen a la mente imágenes de tacos, ceviche, tostadas, camarones, gorditas, pozole y carne asada, por mencionar sólo algunos de los platillos que conforman la dieta común de la persona promedio. En resumen, estamos acostumbrados como sociedad a consumir alimentos cuya preparación conlleva el uso de gran cantidad de carne y otros productos de origen animal. Hay quien diría que también conlleva una gran cantidad de crueldad y sufrimiento. Para estas personas existen alternativas que buscan proveer platillos de deliciosa comida, pero sin la necesidad de explotar a nuestros amigos del reino animal.

Tal es el caso de La Ruta Vegana, un restaurante de aparición relativamente reciente, que busca proveer a los mazatlecos con una opción diferente, tanto culinaria como ideológica. Las mismas paredes del establecimiento cuentan la historia: “El veganismo es una postura ética que consiste en no utilizar a los animales, humanos y no humanos, con fines de explotación”, esas son las palabras que, escritas en gis, cubren un pilar dentro del restaurante.
Pero las cosas no sólo se quedan en palabras. Dándole un vistazo al menú, uno puede encontrar una gran variedad de platillos que van desde hamburguesas, pizzas y brochetas hasta nuggets, bistecs y tacos; todo preparado sin utilizar nunca ningún producto de origen animal. Lejos queda la errónea idea de que una dieta vegana o vegetariana consiste sólo de ensaladas.

Al probar la comida, también queda claro que la falta de carne no significa falta de sabor. La hamburguesa portobello, identificada en el menú como especialidad, se siente llena de sazón al paladar, al haber absorbido el hongo todos los sabores de su marinado, y se crea un buen equilibrio con los demás ingredientes de manera que termina sintiéndose como una comida completa, pero nunca abrumadora. La ensalada es sencilla, pero la acertada adición de uvas y cacahuates garapiñados, además del aderezo de miel de agave y mostaza, hacen que funcione como la entrada perfecta. Igualmente, la pizza resulta deliciosa y casi indistinguible de su versión no-vegana, tanto a la mirada como al gusto. Entre los postres, se encuentran brownies y el tradicional pay de limón.
Las instalaciones de La Ruta Vegana, ubicadas en el centro en Vicente Guerrero #216 entre las calles Teniente Azueta y Carvajal, crean una atmósfera placentera y amigable. Bombillos que iluminan el lugar colgando del techo, libreros repletos de revistas y libros, una ecléctica selección de sillas y sillones, paredes negras donde se encuentra el menú escrito en gis, grandes ventanas que dejan entrar luz natural. Todo esto, combinado con la agradable música de fondo del lugar, crea un espacio que se siente moderno en su sencillez pero determinado en su actitud. Se siente cool.

Después de una tarde de probar la gran variedad de deliciosa comida a precios accesibles que el restaurante tiene para ofrecer, no queda duda de que el veganismo está con vida en Mazatlán. Un pequeño, pero significativo detalle, son las fotos de animales en adopción pegadas en una de las paredes; se trata de un adorable ejemplo de lo que la cultura del veganismo busca como resultado final: una mejor calidad de vida para todos los seres vivos en la Tierra, ya sea para aquel lindo gato que busca un hogar, o para aquella vaca que, con suerte, habrá de evadir el matadero si es que todos nosotros hacemos un esfuerzo.

CRÓNICA: El camino de la cruz: estación por estación


La mañana del 3 de abril comenzó con un firmamento nublado, pero, para el momento en que se anunció la primera estación del Viacrucis pasadas las 10 a.m., pareciera que el mismo cielo se hubiese abierto para bañar la Catedral en un manto de luz dorada. Jesús es condenado a muerte. La representación de los últimos momentos de la vida de Jesús de Nazaret comienza en el atrio de la Basílica de la Inmaculada Concepción. El hermoso estilo arquitectónico barroco sirve como fondo ante la horrible dramatización del sufrimiento de un hombre, siendo azotado continuamente, a la vez que lleva sobre sus hombros una imponente estructura de madera. Jesús carga la cruz. Los cientos de personas reunidas en el lugar miraban en silencio.
La multitud reza un padrenuestro y un avemaría, mientras el sacerdote guía las oraciones. El Jesús del pueblo continúa su camino, tolerando los insultos y azotes por parte de los soldados romanos. Jesús cae por primera vez. La multitud suelta un suspiro, los soldados continúan con sus gritos. “¡Apúrate!”, “¡No tenemos tiempo!”. El calor va en aumento, y se puede observar al hombre empapado en sudor, levantándose para continuar su camino con la cruz sobre sus hombros.
El trayecto de la cruz
La multitud va abriendo paso mientras continúa la ceremonia, permitiendo pasar a los actores, hasta el punto en que abandonan la iglesia y comienza el trayecto a través de una de sus calles aledañas. Jesús encuentra a su madre, María. La emoción en muchos de los feligreses es palpable, la atmósfera densa con sentimientos de tristeza y conmoción. Se repiten el padrenuestro y el avemaría, como se ha venido haciendo en cada una de las estaciones de la cruz, cada vez con más entrega y convicción por parte de los presentes. Pasan la quinta, la sexta estación, y el solemne recorrido continúa bajo el fuerte azote de los látigos y el aún más fuerte azote del sol.

El joven, ataviado en su túnica blanca y portando en su cabeza la tradicional corona de espinas, continúa caminando, notándose cada vez más agotado. Han pasado ya cuarenta y cinco minutos desde el inicio, y se prepara para dar vuelta en la esquina entre la Catedral y el Palacio Municipal, para regresar al atrio de la iglesia. Jesús cae por segunda vez. Los gritos y azotes de los escoltas de Jesús se intensifican. Con la ayuda de una bondadosa mujer, y con todo el dolor del mundo, el hombre se pone de pie de nuevo, ante las caras consternadas de gran parte de la multitud.
Es en este momento cuando un par de muchachos, armados con micrófono y guitarra, comienzan a entonar un hermoso himno religioso que contrasta bastante con la desolada escena frente a ellos. Posteriormente, el sacerdote que ha ido orando a la cabeza del grupo tomó el micrófono para dirigirse al grupo de creyentes reunidos ahí, que para ese momento ya había crecido a lo que parecía miles. Su discurso consistió en un esperanzador sermón sobre ayudar al prójimo. “Si Jesús mostró su mejor cara a aquellos que lo torturaron, todos nosotros podemos también hacer lo mismo cuando uno de nuestros hermanos necesita ayuda”. Después de esto, Jesús, seguido por toda la multitud, ingresó al atrio de la iglesia, esta vez por la entrada trasera. Había llegado el momento de la crucifixión.
En la cima de Gólgota
Jesús cae por tercera vez. Se le despoja de sus vestiduras, recibe más azotes y se le deja tirado en el caliente piso de concreto. El resto de la ceremonia, las estaciones de la décima a la decimoquinta, transcurren de manera continua, como el último acto de una obra de teatro. Jesús es acompañado por otros dos criminales, quienes son crucificados antes que él.

Cuando llega el momento, el hombre es montado en la cruz en medio de los otros dos, entre gritos y burlas de los romanos y fariseos. Jesús es clavado en la cruz. “Si realmente eres el hijo de Dios, ¡Sálvate a ti mismo!”, “¿No que eras el Mesías?”, “¡Esto te pasa por decir locuras!”. Los gritos y reproches vienen de todos lados, y después de un rato el hombre en la cruz de en medio ya no puede soportarlo más. “Todo está cumplido… Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Jesús muere en la cruz.

Hay un momento de silencio, seguido por efectos de sonido de truenos y relámpagos. Los soldados, vestidos en sus brillantes capas rojas, sienten un terremoto y se dan cuenta de lo que han hecho. María recoge el cuerpo de su hijo. Jesús es sepultado. De repente, otra canción comienza, la música se queda en el aire mientras el público reflexiona sobre lo que acaba de observar. La canción termina y la ceremonia llega a su fin, con la multitud esparciéndose, en preparación para el día en que su Mesías habrá de regresar. Jesús resucita de entre los muertos.

RESEÑA DE CINE: Before Sunrise / Before Sunset / Before Midnight

Richard Linklater es en definitiva uno de los visionarios menos apreciados de la escena del cine americano contemporáneo. La peculiar naturaleza experimental de gran parte de su obra lo ha posicionado como un pionero determinado con expandir lo que puede lograrse a través del medio cinematográfico. Esto queda claro en películas como Waking Life (2001) o más recientemente en Boyhood (2014), pero para muchos su magnum opus lo constituye la serie de Jesse y Céline.
Las tres películas que conforman la saga estelarizada por Ethan Hawke y Julie Delpy son Before Sunrise (1995), Before Sunset (2004) y Before Midnight (2013); todas tomando lugar en décadas diferentes, en países diferentes, con tonos diferentes, mientras exploran distintas etapas de la vida y el romance de dos personas. Se trata entonces de una trilogía filmada a lo largo de 18 años que toca sutil pero mordazmente temas sobre la naturaleza humana y su efecto en las relaciones interpersonales. Pero más allá de esta ambiciosa visión artística, la principal característica que las tres películas comparten es su simplicidad técnica y estructural. Dos personas caminando por una hermosa ciudad europea mientras hablan del amor, la vida y la muerte; esa es, a grandes rasgos, una sinopsis que sería apropiada para cualquiera de estos tres filmes.
A pesar de esa percibida simplicidad, Linklater (con gran ayuda de Hawke y Delpy) se propuso con estas películas a explorar temas más grandes, más importantes, más maduros. Los personajes de Jesse, un romántico muchacho americano, y Céline, una idealista chica francesa, evolucionan a lo largo de esta serie de manera que se convierten en uno de los romances en pantalla más tridimensionales jamás logrados, y es esta evolución y los temas que conlleva lo que cimientan a estas películas como uno de los más grandes logros del cine occidental en décadas recientes. Más allá de eso, otra cosa que resulta fascinante acerca de estos filmes es como se va volviendo evidente que al Linklater de 35 años que hizo Sunrise le hubiese sido imposible hacer Sunset, y el que realizó esta hubiera sufrido ante la idea de Midnight. De esta manera no sólo vemos el progreso de la historia concerniente a los personajes en pantalla, sino también el crecimiento y maduración de un artista. ¿La tesis del artista? La muerte y resurrección del romance.


La historia comienza en Before Sunrise. Nuestros dos jóvenes protagonistas, Jesse y Céline, se conocen en un tren y deciden bajarse en Viena para pasar el día juntos hasta el amanecer, cuando tendrán que tomar caminos separados. En el transcurso de su tiempo en la ciudad austriaca comparten sus opiniones sobre varios temas para llegar a conocerse y, eventualmente, a enamorarse. Se trata de una trama bastante simplista, pero así fue diseñada. Igualmente, los aspectos técnicos del filme están ahí en servicio de la historia y nunca toman la delantera ante el verdadero protagonista de la película: los diálogos.
Las conversaciones entre Jesse y Céline son lo que hace que la trama se mueva, además de que resultan un maravilla para escuchar. Es a través de estos diálogos que conocemos a nuestros personajes y en cambio ellos van conociéndose a sí mismos. Es precisamente este sentido de auto-descubrimiento uno de los temas centrales de la película. Jesse y Céline descubren cosas acerca del otro, pero también acerca de ellos mismos cuando deciden abrirse ante otro ser humano y mostrar su vulnerabilidad. Jesse no es el cínico que pretende ser y Céline no está tan segura de sus convicciones como le gustaría estarlo.
Esta primera película tiene un final ambiguo, algo que comparte con sus sucesoras. Aquí, después de una noche increíble donde por fin declararon su amor por el otro, los jóvenes amantes tienen que separarse de nuevo en la estación del tren. Para mantener su romance puro deciden no intercambiar información de contacto pero, en un último momento de amor y desesperación, prometen regresar dentro de seis meses a esa misma estación para continuar su relación. La película termina y la audiencia se queda preguntándose si se cumplió o no la promesa. Este final nos habla sobre la ideología de ambos personajes en ese particular momento de su juventud, cuando algo tan poco práctico como viajar de un continente a otro en vez de intercambiar números de teléfono resulta romántico.


En contraste, la segunda entrada en la saga, Before Sunset, es una película con una notable fijación con el tiempo. Esto no es una casualidad, Sunset es también la única de las tres que sucede en tiempo real. Los 80 minutos de duración de la película son los mismos 80 minutos en la vida de los protagonistas que le son presentados a la audiencia. Linklater utiliza esto para darle su propia identidad al filme. En Sunrise el tiempo era una amenaza, pero existía la posibilidad de que si nuestros protagonistas se concentraban lo suficiente el amanecer nunca llegaría y podrían vivir para siempre bajo esas estrellas vienesas; en Sunset, el paso del tiempo ya no es una amenaza, sino una realidad.
Jesse es un escritor exitoso y Céline una activista ambiental. Ambos están en sus treintas. Jesse está presentando su nueva novela en una librería parisina cuando ve a Céline en la multitud. Entonces el misterio del final del primer filme es develado: Céline nunca apareció en la estación seis meses después. Esta es la primera vez que ambos se ven desde aquel día en Viena y deciden pasar la tarde juntos caminando alrededor de París, matando tiempo hasta la hora del vuelo que Jesse tiene que tomar, y poniéndose al corriente al mismo tiempo. Jesse se casó y tiene un hijo, Céline tiene un novio y está dedicada a su trabajo.
Las tres películas utilizan las hermosas locaciones europeas para representar el romance central de la historia, pero Sunset es en muchos aspectos la más romántica de la serie y apropiadamente toma lugar en la ciudad del romance, París. La estructura del filme no es muy diferente a la de su antecesor; la gran parte del mismo aún los sigue mientras ellos hablan y caminan por la ciudad, pero temáticamente es mucho más rico y maduro, como lo son los personajes mismos.
Con el tiempo ya no a su favor, Jesse y Céline comienzan a cuestionar las decisiones que han tomando en la última década e incluso su propia mortalidad. Estos son temas que ambos exploraron en su última cita, pero ahora informados por la seriedad e inmediatez que el paso del tiempo conlleva. El filme se centra en la desilusión que inevitablemente viene con la edad y con la realización de que la vida que imaginaste en tu juventud no es más que una fantasía. Y es que tanto Céline como Jesse han revivido y mitificado tantas veces la noche de su primer encuentro en sus mentes que nunca consiguieron algo tangible que les brindara tanta felicidad como ese recuerdo. De nuevo en un final ambiguo, parece que ambos ceden ante sus deseos y deciden intentarlo de nuevo. Esta vez no son jóvenes y se dan cuenta de ello, no tienen seis meses que esperar y, aunque los tuvieran, eso ya no tiene el mismo encanto romántico que tuvo cuando estaban en sus veintes.


Al final está Before Midnight, la cual resulta ser, desde una perspectiva temática, la más brutal de la trilogía. Jesse y Céline están casados. Están en sus cuarenta y tienen dos hijas, aparte del hijo del matrimonio anterior de Jesse que él se esfuerza por ver lo más posible. Ambos tienen éxito en sus carreras pero la vida de casados tiene sus dificultades. Y de nuevo toman parte en una caminata por un hermoso paisaje europeo, en esta ocasión en una península griega, filosofando sobre la vida, ahora desde la perspectiva de la mediana edad.
Se trata de una película que nos dice explícitamente lo que aparentemente Linklater y compañía esperaron tanto tiempo para compartir: Es fácil ser romántico cuando tienes veintitantos y estas mirando el cielo estrellado en un hermoso parque vienés con una botella de vino en la mano y el amor de tu vida a tu lado; no es hasta que estás en tus cuarenta, encerrado en una barata habitación de hotel cuestionando las decisiones que tomaste en la vida, resintiendo las responsabilidades que la edad trae consigo y sacando el rencor y frustración en contra de aquella persona que cometió el error de bajarse del tren contigo dos décadas atrás que te das cuenta de que el romance no es fácil. El romance, Jesse y Céline se enteran, es una cosa frágil y el pasar de la vida lo va asfixiando poco a poco. Y por fin, el intenso romance que comenzó en aquel tren cae víctima de una muerte bastante mundana en aquella habitación de hotel, entre gritos y reproches. De repente, los paisajes de las antiguas ruinas griegas que dominan gran parte de la simple pero hermosa fotografía de la película empiezan a tener sentido. Esta es una historia acerca de un romance en ruinas.
Estás películas, vistas como un todo, logran unificar sus temas orgánicamente; pero mirándolas de forma individual, analizando las revelaciones de los personajes, resulta evidente que cada una le brinda una mayor profundidad a las otras. En Sunrise, la respuesta de Céline ante la pregunta de si cree o no en la reencarnación es un tímido “sí”. En Sunset, ella confiadamente afirma que no cree en tal cosa. Al final de su noche mágica en Sunrise, Jesse menciona que están de nuevo en “tiempo real”. La película subsecuente transcurriría literalmente en tiempo real. Al principio de Sunrise, Jesse convence a Céline de bajarse del tren con un encantador monólogo acerca de cómo le estaría haciendo un favor a su futuro esposo al pasar el día con él. Sabiendo lo que ocurre en Midnight, esta escena toma un significado diferente, más profundo y melancólico.
Se trata de filmes que evocan sensaciones de épocas pasadas, tomando prestadas ideas y técnicas de la Nouvelle vague de los años sesenta y del Nuevo Hollywood de los setenta, a la vez que resultan frescos y relevantes en el contexto de su propio tiempo. Incluso, en muchas maneras, se trata de películas que son indudablemente producto de la época en que fueron creadas; temáticamente exploran problemas propios de la transición del siglo XX al XXI.
En Before Midnight, que toma lugar en el 2013, los ya casados Jesse y Céline se encuentran con una joven pareja que tiene una historia similar a la de ellos: se conocieron, se enamoraron y se tuvieron que separar. ¿Esta pareja también se juró amor eterno en una estación de tren prometiendo volver ahí algún día? No. Es 2013. Tenemos Skype. ¿Quién haría algo tan estúpido como eso? Son momentos como este los que nos muestran que Jesse y Céline cambiaron, sí, pero el mundo a su alrededor fue cambiando aún más rápido. ¿La tecnología mató al romance? No lo sé, Jesse y Céline tampoco. Posiblemente ni siquiera Linklater está seguro. Pero la pregunta queda en el aire; la respuesta no es importante. El cambio es importante. El tiempo es importante. La época y el contexto en el que formamos y vamos construyendo nuestras relaciones es importante, y ese es otro tema fundamental que las películas, al abarcar décadas, exploran. Se trata de una historia de amor universal con una cualidad atemporal; podría pasar en cualquier momento. Excepto que no es así. Sólo podría pasar, con esos mismo detalles, en 1995. Y en 2004. Y en 2013.



La pregunta en el núcleo de Before Sunrise es ¿qué podría ser?, la cual es romántica porque nos habla de posibilidades, del idealismo de la juventud. La vida es lo que hagamos de ella así que voy a bajarme del tren con un extraño y veré a dónde me lleva. Before Sunset se cuestiona sobre ¿qué pudo haber sido?, lo cual trae consigo un subtexto más triste y melancólico, pero romántico igualmente. La imaginación puede volar con los escenarios de lo que pudo haber pasado si ambos hubieran ido a la estación del tren aquel día de diciembre. Before Midnight no se hace preguntas, conformándose con decir esto es lo que es. Es aquí donde nuestro romance idealizado por fin se quiebra ante la mundana rutina de la vida real. Nosotros, la audiencia, pasamos casi veinte años creando en nuestra mente el perfecto escenario en el que nuestros protagonistas por fin viven felices para siempre y Linklater nos presenta su visión y subvierte nuestras expectativas. Nadie vive feliz para siempre, y es a partir de las cenizas de esa realización que el romance perdido de Jesse y Céline renace como el fénix, ya no como un concepto inmaduro e idealizado, sino como una realidad adulta e implacable.

ARTÍCULO: Día Mundial del Agua y la mentira de la conservación en Mazatlán


El pasado domingo 22 de marzo trajo consigo la más reciente celebración del Día Mundial del Agua. Se trata de una fecha establecida durante las Conferencias de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en el año de 1992. Hoy, veintitrés años más tarde, el tema de la conservación del agua ha dejado de significar el combate a una lejana amenaza, para convertirse en una urgente necesidad global, en particular para el grupo de países en desarrollo como México.
     Y es que, según datos del INEGI, en nuestro país existe una disponibilidad natural media de agua de 474 mil 637hm3, lo cual significa que se ubica como uno de los países con bajos niveles de disponibilidad de agua en el ámbito mundial. Un poco de sentido común nos diría que, siendo ese el caso, deben existir programas e iniciativas que promuevan el uso inteligente del agua dentro de la comunidad, pero lamentablemente esa no es la realidad. Tal cultura de la conservación es virtualmente inexistente en México.
  En el caso de Mazatlán, ha quedado claro por mucho tiempo que el lugar donde fue fundada la ciudad carece de los recursos naturales necesarios para sustentar una urbe de tal magnitud. Por consiguiente, el puerto se ve atrapado en una paradoja: la falta de agua potable es un constante problema para muchas colonias del puerto, al mismo tiempo que el desperdicio del vital líquido es un fenómeno que ocurre todos los días. Esta situación está lejos de ser un caso aislado, pues, a pesar de que por encima de la mitad de las familias mexicanas afirman sufrir de escasez, el agua continúa utilizándose irresponsablemente. Tarifas bajas y falta de control en los pagos del servicio han favorecido a una cultura donde es común observar al valioso recurso siendo desperdiciado al por mayor.
  Ese es el contexto en el cual celebramos el Día Mundial del Agua en nuestra ciudad. La JUMAPAM se encarga de llevar a cabo eventos durante varios días, los cuales buscan concientizar a los mazatlecos sobre la importancia de la conservación, siendo el lema de este año “Agua y desarrollo sustentable”. Y, aunque se aprecia cualquier iniciativa para tratar de solucionar el problema, uno no puede dejar de preguntarse: ¿de qué servirá? Todas esas pláticas programadas sobre cuán importante es el agua, esos concursos y caminatas y torneos de fútbol apoyados por la CONAGUA, ¿realmente tendrán algún impacto o simplemente servirán para cumplir con el protocolo oficial, mientras que el gobierno continúa negándose a tomar el asunto en sus propias manos y hacer cambios reales?
     Por lo pronto, cubetazos de agua y chorros de manguera a diestra y siniestra continúan formando parte de la cultura mazatleca. Y mientras el alcalde Carlos Felton, de manera por demás autocomplaciente, hace acto de presencia durante la ceremonia conmemorativa del Día Mundial del Agua, al ama de casa promedio no podría importarle menos nada de eso. Ella no tiene agua con qué lavar la ropa y ninguna vacía celebración del Día del Agua va a cambiar eso.

CRÓNICA: Descubriendo (y re-descubriendo) a Cri-Crí

Mario Iván Martinez a mitad del evento.
Faltaba todavía cerca de una hora para el inicio del espectáculo, pero el interior del Polideportivo de la Universidad Autónoma de Sinaloa se encontraba casi a su máxima capacidad, y el flujo de personas que arribaban al lugar parecía no detenerse. Niños, padres, abuelos; varias generaciones de mazatlecos sentados en gradas de cemento y sillas de plástico, mientras esperaban a que dieran las cinco de la tarde y se oyera esa tercera llamada.
Cuando por fin llegó la hora, el espectáculo no empezó en el escenario, sino en medio del mismo mar de espectadores. Un par de minutos pasados de las cinco, el presentador del evento, Mario Iván Martínez, vestido con una camisa roja y un sombrero del mismo intenso color, comenzó a recorrer, alegre, todo el lugar pasando entre el público que, a cambio, recibió al reconocido actor con sonrisas y aplausos. Una vez en el escenario, Martínez, con una eterna sonrisa en la cara y una energía contagiosa que mantendría durante toda la velada, se inclinó respetuosamente ante su audiencia. El espectáculo estaba por iniciar.
Al comenzar el evento, titulado Descubriendo a Cri-Crí, Martínez no tardó en abandonar el escenario principal que se encontraba frente a la audiencia, en favor de una tarima improvisada en medio del público. Sobre ella se encontraba una colorida caja de madera, cuyos contenidos fueron revelados por nuestro presentador: ¡No era ni más ni menos que el mismísimo Grillito Cantor! O de manera más precisa, una marioneta del mismo. Pero para los asistentes, en gran parte niños, ese detalle no resultaba importante; el espíritu de Francisco Gabilondo Soler se respiraba en el ambiente, alegrando el alma de jóvenes y viejos.
Martínez tomó a su nuevo acompañante y comenzó a dirigirle la palabra, como si estuviera dialogando con el mismo Gabilondo Soler. Entre bromas y chistes cargados con su peculiar humor para toda la familia, el actor agradeció a los asistentes por su presencia y, haciendo referencia al inicio de los eventos de la Felimaz, puso énfasis en la importancia de los libros. Grandes hombres como el que estaba ahí para honrar, dijo Martínez, no son posibles sin la inspiración que encuentran en las obras literarias.
Después de esto, el enérgico presentador comenzó el primero de varios números musicales basados en canciones popularizadas por Francisco Gabilondo Soler en su personaje de Cri-Crí. Siempre seguido por un brillante reflector y alternando frecuentemente entre el escenario principal y su lugar en medio de la audiencia, Martínez, acompañado de otras marionetas que iban desde ratones hasta abuelitas, utilizó su privilegiada voz para compartir con el público sus versiones de éxitos como Los tres cochinitos y La muñeca fea.
De esta manera, el artista continuó estructurando su acto alrededor de la vida y obra del aclamado cantautor mexicano. Esto le dio libertad para no sólo entretener y hacer reír, sino educar un poco a los asistentes. De repente, las luces del escenario se atenuaron. Era noche. Esto trajo consigo referencias no sólo a la magia nocturna, sino también a la no tan conocida pasión por la astronomía de Gabilondo Soler. En esta nueva etapa “nocturna” del espectáculo, Martínez habló sobre la importancia de contar cuentos y de las abuelitas que se encargan de este trabajo tan valioso. Después se dedicó a interpretar canciones como Baile de los muñecos, Fiesta de los zapatos y una versión particularmente conmovedora de El ropero.
Al llegar a la mitad de su acto, Martínez dejó en claro cuál era su misión con todo esto. “Busco llevar a los jóvenes de este país buena música y buena literatura”, dijo el exitoso actor de teatro, cine y televisión. Para esto, le hizo publicidad a su línea de audiolibros, ahora en su volumen 20, donde él mismo lee cuentos clásicos. Antes de retirarse a descansar durante el intermedio, prometió tomarse diez minutos después del espectáculo para firmar la copia de cualquiera que deseara adquirirlo. Entonces, la multitud se propagó hacia los vendedores, habiendo muchos interesados en los audiolibros.
Después de cinco minutos de silencio, el presentador regresó al escenario con la misma energía que al principio. La presentación siguió el mismo formato que en su primera mitad, con Martínez contando historias y haciendo bromas entre números musicales. Mientras tanto, la noche empezaba a caer y el ambiente se notaba más íntimo y más agradable, en gran parte debido a la habilidad del actor para formar un lazo de confianza y conectar en un nivel emocional con su público.
La inauguración oficial de la Felimaz estaba programada para las 6 p.m., pero Martínez se tomó algunos minutos extra en el escenario. Su audiencia aún no quería despedirse. Para cuando terminó con sus emotivas interpretaciones finales de Cochinitos dormilones y El ratón vaquero –con todo y sombrero–, eran 20 minutos pasados de las seis. La luz empezaba a desvanecerse del cielo mazatleco y la oscuridad se comenzaba a filtrar dentro del lugar. “Si lloras cuando pierdes el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. Los años arrugan la piel pero la tristeza arruga el alma”, con esas sabias palabras Martínez se despidió en medio de aplausos, pero cumplió su palabra de quedarse a dar autógrafos por unos cuantos minutos.
Se trató en general de una velada familiar bastante agradable, con el presentador siempre haciendo uso de sus naturales talentos y aún más natural carisma, pero fue durante las interpretaciones de esos clásicos infantiles que el espectáculo se transformó en una experiencia trascendente. En efecto, se trató de un descubrimiento de la obra de Cri-Crí (226 canciones, según Martínez) por parte de los niños a los que aún no les era familiar su música, pero al mismo tiempo era fácil notar en los ojos y las sonrisas de los padres y abuelos un re-descubrimiento de estas canciones con las que crecieron. De repente, en medio de esas bellas melodías compuestas hace ya más de 50 años, las brechas generacionales se desvanecieron por un instante y no quedó más que la música en el aire. El señor Gabilondo Soler hubiera estado orgulloso.